No es el sonido de tu voz a media noche,

o soñarte dormida o despierta,

no son tus alas de ángel

o tu cuerpo mortal e inmortal.

No es la paz que me dan tus palabras

o la inquietud que provocas cuando me nombras

ni el pequeño universo que invento

cuando estás muy cerca.

No es la sonrisa permanente

o las lágrimas guardadas para después

no son las ganas de abrazarte y no dejarte ir nunca

o dejarte libre hoy para que vuelvas mañana.

No es el roce de tus dedos en mi espalda,

o la delgada línea que divide nuestras vidas,

no son las mañanas de domingo a tu lado,

o las tardes de sombras largas y unidas,

No es nada de eso y a la vez lo es todo

por que entre todas las cosas que echo de menos,

estamos nosotros.